¿Quién fue Jacob y por qué Dios cambió su nombre a Israel?

Jacob fue hijo de Isaac y Rebeca, nieto de Abraham y hermano gemelo de Esaú. Dios lo escogió para continuar la línea de la promesa que había comenzado con su abuelo, y con el tiempo llegó a ser padre de doce hijos, cuyos descendientes dieron origen a las doce tribus de Israel. Su historia, narrada principalmente en Génesis 25–35 y 46–49, es una de las más extensas de todo el libro de Génesis.

Su vida estuvo marcada por rivalidades familiares, decisiones cuestionables, un largo exilio en Harán, momentos de profundo temor y encuentros decisivos con Dios. Uno de ellos, ocurrido junto al vado de Jaboc, terminó con un acontecimiento fundamental: Dios le dio un nuevo nombre, Israel, que posteriormente también identificaría a sus descendientes y a todo un pueblo.

Este artículo explica quién fue Jacob, los principales acontecimientos de su vida, el motivo bíblico del cambio de nombre y la importancia de su historia para comprender el desarrollo posterior de las Escrituras.

Índice
  1. ¿Quién fue Jacob según la Biblia?
  2. ¿Qué significaba el nombre Jacob y cómo fue su nacimiento?
  3. ¿Cómo obtuvo Jacob la primogenitura y la bendición de Isaac?
  4. ¿Qué le prometió Dios a Jacob en Betel?
  5. ¿Qué vivió Jacob durante los años que pasó con Labán?
  6. ¿Qué ocurrió cuando Jacob luchó con Dios?
  7. ¿Por qué Dios cambió el nombre de Jacob a Israel?
  8. ¿Cómo fue la reconciliación entre Jacob y Esaú?
  9. ¿Quiénes fueron los hijos de Jacob y cómo surgieron las doce tribus?
  10. ¿Cómo fueron los últimos años y la muerte de Jacob?
  11. ¿Por qué Jacob es importante en la historia bíblica?
  12. ¿Qué enseña la historia de Jacob?
  13. Preguntas frecuentes sobre Jacob e Israel
  14. Reflexión final: Jacob, el patriarca que recibió el nombre Israel

¿Quién fue Jacob según la Biblia?

Jacob fue el menor de los hijos gemelos que Isaac y Rebeca tuvieron después de años de espera y, por tanto, nieto de Abraham. Junto con su abuelo y su padre, es reconocido como uno de los tres grandes patriarcas de Israel, mencionados repetidamente en la Biblia como «Abraham, Isaac y Jacob».

Nacimiento de Jacob sujetando el talón de Esaú, hijos gemelos de Isaac y Rebeca

Con el paso de los años, Jacob se casó con Lea y Raquel, hijas de su tío Labán. Bilha y Zilpa habían sido entregadas como siervas a Raquel y Lea, respectivamente, y posteriormente ellas se las dieron a Jacob para que tuviera hijos por medio de ambas, de acuerdo con las costumbres familiares reflejadas en el relato. De estas cuatro mujeres nacieron sus doce hijos varones y su hija Dina.

Como heredero de las promesas hechas primero a Abraham y confirmadas después a Isaac, Jacob continuó la línea mediante la cual Dios prometió una descendencia numerosa, una tierra y una bendición que alcanzaría a todas las familias de la tierra. Su historia principal se desarrolla en Génesis 25–35 y continúa posteriormente dentro del relato de José, especialmente en Génesis 46–49.

¿Qué significaba el nombre Jacob y cómo fue su nacimiento?

Rebeca era estéril, e Isaac rogó a Dios por ella antes de que pudiera concebir. Cuando quedó embarazada, los gemelos luchaban dentro de su vientre con tal intensidad que Rebeca consultó a Dios para comprender lo que estaba sucediendo.

La respuesta, registrada en Génesis 25:23, anunciaba que en su vientre había dos naciones, que un pueblo sería más fuerte que el otro y que el mayor serviría al menor. Antes de que nacieran, Dios ya había revelado que Jacob ocuparía el lugar principal en la continuidad de la promesa.

Esaú nació primero, y después nació Jacob sujetando con una mano el talón de su hermano. El nombre hebreo Jacob, יַעֲקֹב (Yaʿaqov), aparece relacionado en el relato con ese detalle de su nacimiento. Más adelante, Génesis establece también un juego de palabras entre su nombre y la acción de suplantar o tomar el lugar de otro, especialmente cuando Esaú se queja de lo ocurrido con la primogenitura y la bendición.

Sin embargo, no sería preciso afirmar sencillamente que Jacob significa «engañador». El relato relaciona inicialmente su nombre con el talón y posteriormente emplea un juego de palabras vinculado con la idea de suplantar.

¿Cómo obtuvo Jacob la primogenitura y la bendición de Isaac?

Esaú vende su primogenitura a Jacob a cambio de un guisado de lentejas en el desierto

Es importante distinguir dos episodios que suelen confundirse, pues ocurrieron en momentos diferentes: la venta de la primogenitura y el engaño mediante el cual Jacob recibió la bendición paterna.

La primogenitura fue negociada primero. Esaú regresó agotado del campo y encontró a Jacob preparando un guisado. Cuando pidió que le diera de comer, Jacob le exigió a cambio su primogenitura, el derecho especial que le correspondía como hijo mayor. Esaú aceptó, confirmó la venta mediante un juramento y comió. Génesis 25:34 concluye que Esaú «menospreció la primogenitura». Por tanto, Jacob aprovechó el hambre de su hermano para obtenerla, pero no se la arrebató mediante engaño: Esaú decidió vender su primogenitura.

La bendición paterna fue diferente. Años después, cuando Isaac era anciano y creyó que se acercaba su muerte, quiso bendecir a Esaú. Rebeca preparó un plan para que Jacob ocupara el lugar de su hermano. Jacob se vistió con la ropa de Esaú y cubrió sus manos y la parte lisa de su cuello con pieles de cabritos para imitar su vello. De esta manera engañó directamente a su padre, quien ya casi no podía ver, y recibió la bendición que Isaac pretendía pronunciar sobre Esaú.

Jacob disfrazado con pieles de cabrito recibe la bendición de su padre Isaac ciego, mientras Rebeca observa

Cuando Esaú descubrió lo sucedido, reaccionó con amargura y decidió matar a Jacob después de la muerte de Isaac. Rebeca conoció sus intenciones y dispuso que Jacob huyera a la casa de Labán. Además, expresó su preocupación por un posible matrimonio de Jacob con una mujer cananea, e Isaac lo envió a buscar esposa entre sus parientes.

El engaño tuvo consecuencias reales: Jacob abandonó su hogar, quedó separado de su familia y posteriormente también experimentó el engaño durante los años que vivió con Labán.

¿Qué le prometió Dios a Jacob en Betel?

Mientras viajaba hacia Harán, Jacob se detuvo a dormir en un lugar donde tuvo el sueño de la escalera. Vio una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo alcanzaba el cielo, y ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

En aquella revelación, Dios confirmó a Jacob las promesas del pacto: la tierra, una descendencia numerosa y una bendición que alcanzaría a todas las familias de la tierra. También le aseguró que estaría con él, lo guardaría durante el viaje y lo haría regresar.

Al despertar, Jacob reconoció la presencia de Dios, levantó la piedra que había colocado a su cabecera, derramó aceite sobre ella y llamó Betel al lugar. El encuentro ocurrió mientras huía de las consecuencias de sus decisiones y marcó uno de los momentos decisivos de su historia.

Jacob durmiendo en Betel sueña con una escalera al cielo por donde suben y bajan ángeles de Dios

¿Qué vivió Jacob durante los años que pasó con Labán?

Cuando Jacob llegó a Harán, fue recibido en la casa de su tío Labán y conoció a Raquel, su hija menor. Jacob amó a Raquel y acordó trabajar siete años para poder casarse con ella. Según Génesis, aquel tiempo le pareció corto debido al amor que sentía por ella.

Al cumplirse el plazo, Labán engañó a Jacob: durante la celebración matrimonial le entregó a Lea, su hija mayor, en lugar de Raquel. Jacob descubrió lo sucedido a la mañana siguiente. Labán justificó su conducta apelando a la costumbre local de no casar a la hija menor antes que a la mayor. Después le propuso que cumpliera la semana nupcial de Lea y que recibiría también a Raquel, a cambio de trabajar otros siete años. Jacob aceptó y se casó con ambas hermanas, aunque amó más a Raquel.

Durante sus años en Harán, Jacob tuvo hijos con Lea y Raquel, así como con Bilha y Zilpa, las siervas que ellas le entregaron. Allí nacieron once de sus doce hijos varones, además de Dina. Este período estuvo marcado por la rivalidad entre Lea y Raquel por el amor de Jacob y por tener hijos, una tensión familiar que Génesis describe abiertamente.

Con el tiempo, también surgieron conflictos entre Jacob y Labán por los salarios y el ganado. Labán cambió repetidamente las condiciones de su paga, pero Dios prosperó a Jacob, quien llegó a poseer numerosos animales, siervos y otras pertenencias.

Jacob como pastor de ovejas durante sus años con Labán en Harán junto a Raquel y Lea

Finalmente, Dios ordenó a Jacob que regresara a la tierra de sus padres. Jacob salió con su familia y sus posesiones sin informar a Labán, quien lo persiguió y lo alcanzó en el camino. Después de una confrontación tensa, ambos establecieron un pacto, levantaron un majano como testimonio y se separaron sin recurrir a la violencia.

Jacob, quien había engañado a su padre, experimentó personalmente el engaño de Labán. Sin embargo, el texto no presenta expresamente cada dificultad de este período como un castigo directo de Dios, por lo que no conviene afirmarlo como tal.

¿Qué ocurrió cuando Jacob luchó con Dios?

De regreso a Canaán, Jacob supo que Esaú venía a su encuentro acompañado de cuatrocientos hombres. Ante el temor de un posible ataque, dividió a su gente y sus rebaños en dos campamentos, pensando que, si Esaú atacaba uno, el otro podría escapar. También oró a Dios pidiendo protección, recordó las promesas que había recibido y envió por delante varios presentes con la intención de apaciguar a su hermano.

Esa misma noche, después de hacer cruzar a su familia y sus posesiones al otro lado del vado de Jaboc, Jacob se quedó solo. Entonces luchó con él un varón hasta que comenzaba a amanecer. Cuando el varón vio que no podía con Jacob, tocó el encaje de su muslo, que se descoyuntó mientras ambos luchaban. A pesar de la lesión, Jacob se negó a soltarlo hasta recibir su bendición.

Durante aquella noche ocurrió el misterioso episodio en el que Jacob luchó con Dios, recibió una lesión en el muslo, una bendición y recibió un nuevo nombre: Israel. Cuando preguntó el nombre del varón, no obtuvo una respuesta directa. Después llamó Peniel al lugar y explicó: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma». Más adelante, Oseas 12:3–4 recuerda este episodio y afirma que Jacob luchó con un ángel, venció, lloró y le rogó.

Jacob luchando con un varón angelical hasta el amanecer en el vado de Jaboc, donde recibe el nombre de Israel

El encuentro conserva un carácter misterioso. El relato identifica inicialmente al contrincante como un varón, mientras Jacob afirma haber visto a Dios y Oseas menciona a un ángel. Por eso, no corresponde asegurar categóricamente que fue una aparición de Jesucristo antes de su encarnación, ni reducir el episodio a un acontecimiento meramente simbólico.

Tampoco puede afirmarse que la lesión represente definitivamente el fin de la autosuficiencia de Jacob. Esa puede ser una aplicación posterior, pero Génesis no interpreta expresamente la lesión de esa manera.

¿Por qué Dios cambió el nombre de Jacob a Israel?

La razón del cambio de nombre aparece directamente en el relato. Génesis 32:28 registra que el varón le dijo a Jacob: «No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido». El nuevo nombre quedó así relacionado con el encuentro que acababa de ocurrir junto al vado de Jaboc.

En hebreo, el nombre Israel, יִשְׂרָאֵל (Yisra’el), admite distintos matices relacionados con luchar, contender o perseverar con Dios. Su significado exacto ha recibido varias explicaciones, por lo que no conviene presentar traducciones como «Dios gobierna» o «Dios pelea» como si alguna fuera la única interpretación indiscutible.

El cambio de nombre no quedó como un episodio aislado. Tiempo después, Dios lo confirmó en Betel, según Génesis 35:9–12. Allí reafirmó que Jacob se llamaría Israel y renovó las promesas del pacto: de él procedería una nación y un conjunto de naciones, reyes saldrían de su descendencia y recibiría la tierra prometida anteriormente a Abraham e Isaac.

Con el tiempo, Israel no solo identificó al patriarca, sino también colectivamente a sus descendientes y al pueblo formado a partir de sus doce hijos. De esta manera, el nombre personal de Jacob llegó a convertirse en el nombre del pueblo de Israel.

Sin embargo, recibir un nombre nuevo no significa que Jacob se volviera perfecto inmediatamente. Después de Génesis 32, la Biblia continúa utilizando tanto Jacob como Israel, según el contexto. El nuevo nombre señala su relación con Dios y su función dentro del propósito del pacto, pero no representa la desaparición automática de todas sus debilidades ni el final de sus errores.

¿Cómo fue la reconciliación entre Jacob y Esaú?

Reconciliación emotiva de Jacob y Esaú abrazándose y llorando después de años separados

A pesar de haber recibido un nuevo nombre, Jacob continuó sintiendo temor ante el encuentro con Esaú. Cuando vio acercarse a su hermano acompañado de cuatrocientos hombres, distribuyó a sus hijos entre Lea, Raquel y las dos siervas. Después se adelantó e inclinó su rostro a tierra siete veces mientras se aproximaba.

La reacción de Esaú fue diferente de lo que Jacob temía: corrió a recibirlo, lo abrazó, se echó sobre su cuello, lo besó y ambos lloraron. No ocurrió el enfrentamiento violento que Jacob había intentado evitar. Después, Jacob presentó a sus hijos y a las mujeres de su familia.

Esaú también preguntó por los grupos de animales que había encontrado en el camino. Jacob explicó que era un presente con el que esperaba hallar gracia ante él. Aunque Esaú inicialmente se negó a recibirlo porque ya tenía suficiente, Jacob insistió hasta que finalmente lo aceptó.

Este encuentro resolvió la amenaza inmediata que años antes había provocado la huida de Jacob. Los hermanos se reconciliaron sin recurrir a la violencia, aunque después continuaron sus caminos por separado.

La reconciliación no significa que Jacob hubiera dejado inmediatamente de sentir temor o de actuar con cautela. El episodio constituye un momento decisivo dentro de su historia, pero no debe presentarse como prueba de una transformación completa e instantánea después del encuentro en Peniel.

¿Quiénes fueron los hijos de Jacob y cómo surgieron las doce tribus?

Jacob tuvo doce hijos varones con Lea, Raquel, Bilha y Zilpa. Sus descendientes conservaron estos nombres como identidades familiares y, con el paso de las generaciones, dieron origen a las tribus del pueblo de Israel. Génesis también menciona a Dina, hija de Jacob y Lea.

Los doce hijos de Jacob con sus madres Lea, Raquel, Bilhá y Zilpá, patriarcas de las doce tribus de Israel y árbol genealógico

La correspondencia entre hijos y tribus presenta particularidades relacionadas con Leví, José, Efraín y Manasés. El artículo sobre los doce hijos de Jacob y las tribus de Israel contiene la lista completa, identifica a la madre de cada hijo y explica por qué las listas tribales pueden variar según el contexto bíblico.

Entre los hijos de Jacob, Judá ocupa un lugar especialmente importante porque de su descendencia surgió la línea de los reyes de Israel y, posteriormente, Jesucristo. José también desempeñó una función decisiva: después de ser llevado a Egipto, alcanzó una posición de autoridad desde la cual preservó a su padre, sus hermanos y sus familias durante una hambruna severa.

¿Cómo fueron los últimos años y la muerte de Jacob?

La vida de Jacob no terminó con la reconciliación con Esaú. Años después enfrentó uno de los golpes más dolorosos de su historia familiar: la aparente muerte de José. Jacob creyó durante mucho tiempo que un animal lo había devorado, sin saber que sus propios hijos lo habían vendido y habían ocultado lo sucedido.

Más adelante, una hambruna severa obligó a los hijos de Jacob a viajar a Egipto en busca de alimento. En medio de estos acontecimientos, Jacob recibió finalmente la noticia de que José seguía vivo y ocupaba una posición de autoridad en aquel país. Antes de trasladarse con toda su familia, ofreció sacrificios en Beerseba. Allí Dios le habló y le aseguró que no debía temer descender a Egipto, porque en ese lugar haría de él una gran nación.

El reencuentro entre Jacob y José ocurrió después de muchos años de separación. Cuando José se presentó ante su padre, se echó sobre su cuello y lloró largamente. Ya establecido en Egipto, Jacob fue presentado ante el faraón y declaró que tenía ciento treinta años. Posteriormente adoptó como propios a Efraín y Manasés, hijos de José, concediéndoles un lugar entre sus hijos y asegurando que ambos fueran contados dentro de Israel.

Antes de morir, Jacob bendijo a Efraín y Manasés.

Después reunió a sus doce hijos y pronunció sobre ellos bendiciones y declaraciones relacionadas con el futuro de sus descendientes.

Jacob anciano de 147 años en Egipto bendiciendo a sus nietos Efraín y Manasés junto a José

Jacob murió en Egipto a los ciento cuarenta y siete años. Conforme a su petición, José y sus hermanos llevaron su cuerpo a Canaán y lo sepultaron en la cueva de Macpela, en la propiedad que Abraham había adquirido como lugar de sepultura familiar.

¿Por qué Jacob es importante en la historia bíblica?

La importancia de Jacob no depende de que haya sido un hombre sin errores, sino del lugar que ocupó dentro del propósito de Dios. Como tercer patriarca, continuó la línea iniciada con Abraham y confirmada posteriormente en Isaac. Dios también le prometió una descendencia numerosa, la tierra de Canaán y una bendición que alcanzaría a todas las familias de la tierra.

Los descendientes de sus doce hijos formaron las tribus de Israel. Además, el nuevo nombre que Jacob recibió, Israel, llegó a identificar colectivamente al pueblo que procedió de su familia. Por esta razón, a lo largo de la Biblia, Dios se presenta repetidamente como «el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob», expresión que también utilizó cuando se reveló a Moisés.

La historia de Jacob conecta directamente el libro de Génesis con los acontecimientos posteriores. Su familia descendió a Egipto debido a la hambruna y a la posición de autoridad que José había alcanzado allí. Con el paso del tiempo, sus descendientes fueron esclavizados, situación que prepara el escenario para su liberación narrada en el libro de Éxodo.

Su importancia tampoco se limita al Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento lo reconoce como uno de los patriarcas y lo menciona en diferentes referencias relacionadas con la historia de Israel y el cumplimiento de las promesas de Dios. De Judá, uno de sus hijos, procedió la línea genealógica mediante la cual finalmente nació Jesucristo.

¿Qué enseña la historia de Jacob?

La historia de Jacob deja varias enseñanzas legítimas, siempre que no se atribuyan al relato aplicaciones que este no afirma directamente.

En primer lugar, sus engaños tuvieron consecuencias reales. Después de hacerse pasar por Esaú para recibir la bendición de Isaac, Jacob tuvo que abandonar su hogar ante la amenaza de su hermano. Permaneció muchos años lejos de su familia y regresó sintiendo gran temor por la posible reacción de Esaú. Durante su estancia con Labán, también experimentó personalmente lo que significaba ser engañado. Sin embargo, Génesis no presenta expresamente cada dificultad posterior de Jacob como un castigo directo por sus acciones.

Al mismo tiempo, su vida demuestra que el propósito de Dios no dependió de la perfección humana. Antes del nacimiento de Jacob y Esaú, Dios había anunciado que el mayor serviría al menor. Posteriormente confirmó a Jacob las promesas dadas a Abraham e Isaac, a pesar de las decisiones equivocadas y debilidades que aparecen en su historia.

La confianza de Jacob en Dios tampoco se presenta como un proceso simple. Su vida estuvo marcada por encuentros decisivos con Dios: recibió las promesas del pacto en Betel, reconoció la protección divina durante sus años con Labán, oró antes de encontrarse con Esaú y luchó junto al Jaboc antes de recibir el nombre de Israel. Estos episodios permiten observar un proceso desarrollado a lo largo de muchos años, aunque la Biblia no explica detalladamente cada cambio ocurrido en su interior.

La reconciliación con Esaú también muestra que Jacob finalmente dejó de huir y se presentó ante el hermano al que había perjudicado. Se acercó con temor y humildad, y Esaú lo recibió sin la violencia que Jacob esperaba. No obstante, el relato no registra una confesión explícita de Jacob ni permite convertir todos los detalles del encuentro en un modelo completo de reconciliación.

Finalmente, la historia muestra que el origen del pueblo de Israel no se fundamentó en la conducta intachable de su patriarca, sino en la elección, la misericordia y la fidelidad de Dios hacia Jacob y su descendencia.

Preguntas frecuentes sobre Jacob e Israel

¿Por qué los israelitas evitan comer cierto tendón, según Génesis 32?

Génesis 32:32 explica que los hijos de Israel no comen el tendón que se contrajo, ubicado en el encaje del muslo. La costumbre recordaba que, durante el encuentro junto al Jaboc, el varón tocó esa parte del cuerpo de Jacob. El texto afirma que esta práctica continuaba «hasta hoy» cuando fue escrito.

¿La cojera que sufrió Jacob fue permanente?

La Biblia no lo aclara. Génesis 32:31 menciona que Jacob cojeaba de su cadera cuando pasó por Peniel después del encuentro. Sin embargo, ningún pasaje posterior confirma si la lesión y la cojera continuaron durante el resto de su vida o si desaparecieron con el tiempo.

¿Por qué Jacob prefería a José entre todos sus hijos?

Génesis 37:3 explica que Jacob amaba a José más que a sus demás hijos porque lo había tenido en su vejez. José también era el primer hijo de Raquel, la mujer a quien Jacob amaba. Esta preferencia, manifestada mediante una túnica especial, provocó celos y odio entre sus hermanos.

¿Qué se dice de Jacob en Hebreos 11?

Hebreos 11:21 presenta a Jacob como ejemplo de fe en sus últimos días. Señala que, cuando estaba próximo a morir, bendijo a los hijos de José y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. La referencia resume el episodio de Génesis 47–48 y destaca que Jacob murió confiando en las promesas de Dios.

Reflexión final: Jacob, el patriarca que recibió el nombre Israel

Jacob fue hijo de Isaac, nieto de Abraham y hermano gemelo de Esaú. Su historia estuvo marcada por decisiones equivocadas, conflictos familiares, muchos años lejos de su hogar y encuentros con Dios que influyeron profundamente en el curso de su vida. Por medio de él, Dios confirmó las promesas que anteriormente había dado a Abraham e Isaac: una descendencia numerosa, la tierra de Canaán y una bendición que alcanzaría a todas las familias de la tierra.

Jacob recibió el nombre de Israel después de luchar junto al vado de Jaboc, y Dios confirmó nuevamente ese nombre tiempo después en Betel. Sus doce hijos dieron origen a las familias que formaron el pueblo de Israel, aunque la organización posterior de las doce tribus presentó particularidades relacionadas con Leví, José, Efraín y Manasés.

La importancia de Jacob dentro de la Biblia no proviene de haber vivido sin errores. Su historia muestra debilidades, temores y decisiones cuyas consecuencias lo acompañaron durante muchos años. Sin embargo, Dios permaneció fiel a las promesas de su pacto.

Jacob ocupó así un lugar decisivo entre la promesa hecha a Abraham y la formación del pueblo de Israel. Su nuevo nombre no solo lo identificó personalmente, sino que llegó a designar a la nación surgida de su descendencia y vinculada al cumplimiento del propósito de Dios a lo largo de la historia bíblica.

SALVADOR REYES

Apasionado estudioso y expositor de las Escrituras bajo la Sana Doctrina, criado en un núcleo cristiano evangélico. Dedicado al análisis teológico verso por verso y fiel al canon de los 66 libros bíblicos. Mi misión en Crecimiento Espiritual es ofrecer estudios bíblicos profundos, claros y aplicables, para que la Palabra de Dios transforme corazones y renueve la fe a través de la tecnología

Entradas Relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir

“Al continuar aceptas el uso de la POLÍTICAS DE COOKIES y los Términos y Condiciones de AVISO LEGAL y POLÍTICAS DE PRIVACIDAD ”.