Éxodo

El libro de Éxodo es el segundo libro de la Biblia y continúa la historia de los descendientes de Israel después de los acontecimientos narrados en Génesis. Al comienzo del relato, los israelitas viven en Egipto y son sometidos a esclavitud, pero Dios escucha su clamor y llama a Moisés para conducirlos fuera de aquella tierra.

A lo largo de sus 40 capítulos, Éxodo narra el enfrentamiento de Moisés con Faraón, las plagas de Egipto, la Pascua, la salida del pueblo, el cruce del Mar Rojo y su llegada al monte Sinaí. Allí, Dios establece su pacto con Israel y entrega los Diez Mandamientos. La parte final del libro presenta las instrucciones y la construcción del tabernáculo, que culmina con la gloria de Jehová llenándolo.

De esta manera, Éxodo desarrolla tres grandes ejes que recorren el libro: liberación, pacto y presencia de Dios.

¿De qué trata el libro de Éxodo?

El nombre Éxodo procede del griego éxodos, término relacionado con una salida o partida. El nombre resume uno de los acontecimientos centrales del libro: la salida de los israelitas de Egipto después de un largo período de esclavitud.

Sin embargo, el relato no termina con la liberación de Egipto. Éxodo muestra también cómo Israel llega al monte Sinaí, donde Dios establece un pacto con el pueblo y le entrega sus mandamientos. Los capítulos posteriores presentan las instrucciones para el tabernáculo y culminan con la presencia de Dios manifestándose en medio de Israel.

Por eso, el libro funciona como un puente entre la historia de los patriarcas narrada en Génesis y la formación de Israel como pueblo del pacto.

Israel en Egipto y el llamado de Moisés; Éxodo 1–4

El libro comienza varias generaciones después de la llegada de Jacob y su familia a Egipto. Los israelitas se habían multiplicado considerablemente y un nuevo faraón, que no había conocido a José, comenzó a verlos como una amenaza. Por esta razón fueron sometidos a trabajos forzados, y Faraón ordenó finalmente que los hijos varones hebreos fueran echados al río.

En este contexto nació Moisés. Su madre lo escondió durante tres meses y después lo colocó en una arquilla a la orilla del río. La hija de Faraón lo encontró y lo crió como hijo suyo. Años más tarde, Moisés huyó de Egipto después de matar a un egipcio que golpeaba a un hebreo y terminó viviendo en la tierra de Madián.

La historia cambia en Éxodo 3, cuando Dios se manifiesta a Moisés desde una zarza que ardía sin consumirse. Allí le comunica que había visto la aflicción de Israel y lo envía de regreso a Egipto para sacar al pueblo de la esclavitud.

Aunque Moisés presentó varias objeciones ante su llamado, Dios le aseguró que estaría con él y dispuso que Aarón lo acompañara. Así comienza la misión que llevará a Moisés nuevamente ante Faraón.

Para conocer su vida y el desarrollo de su llamado, consulta quién fue Moisés según la Biblia y por qué Dios lo eligió.

Moisés ante Faraón y las plagas de Egipto; Éxodo 5–11

Moisés y Aarón se presentaron ante Faraón con la petición de que dejara salir a Israel para servir a Jehová. Faraón se negó y, en lugar de aliviar la situación, aumentó la carga de trabajo de los israelitas al exigirles la misma cantidad de ladrillos sin proporcionarles la paja que utilizaban para fabricarlos.

Ante el sufrimiento del pueblo, Dios reafirmó a Moisés que cumpliría su promesa de liberar a Israel. Moisés y Aarón volvieron ante Faraón, pero su resistencia continuó. A partir de entonces comenzaron las plagas de Egipto, mediante las cuales Dios manifestó su poder y exigió repetidamente la liberación de su pueblo.

Desde la conversión del agua en sangre hasta la oscuridad que cubrió Egipto, las señales fueron aumentando en gravedad. Sin embargo, Faraón persistió en no dejar salir a los israelitas. El relato describe en distintos momentos que Faraón endureció su corazón y también que Jehová endureció el corazón de Faraón, un elemento importante en el desarrollo de estos capítulos.

Éxodo 11 anuncia la última plaga: la muerte de los primogénitos de Egipto. Antes de que ocurra, el relato se detiene para presentar la Pascua y preparar la salida de Israel, acontecimientos que marcan el siguiente gran momento del libro.

La Pascua y la salida de Egipto; Éxodo 12–15

Antes de la última plaga, Dios dio a los israelitas instrucciones para celebrar la Pascua. Cada familia debía preparar un cordero y colocar su sangre en los postes y el dintel de la puerta. Aquella noche murieron los primogénitos de Egipto, mientras las casas señaladas conforme a las instrucciones recibidas fueron libradas del juicio.

Después de esta plaga, Faraón permitió finalmente que los israelitas salieran de Egipto. El pueblo partió después de siglos de permanencia en aquella tierra, y Dios los guió mediante una columna de nube durante el día y una columna de fuego durante la noche.

Sin embargo, Faraón cambió de decisión y salió tras ellos con su ejército. Los israelitas quedaron frente al mar mientras los egipcios se acercaban, pero Dios abrió un camino para que el pueblo pasara por tierra seca. Cuando el ejército de Faraón intentó seguirlos, las aguas volvieron sobre ellos.

Este acontecimiento, narrado en Éxodo 14, marcó la liberación definitiva de Israel del poder de Egipto. Puedes conocer con mayor detalle el cruce del Mar Rojo y su desarrollo dentro del relato bíblico.

Éxodo 15 recoge después el cántico de Moisés y de los israelitas en respuesta a la liberación. Desde allí comienza una nueva etapa: el pueblo ya está fuera de Egipto, pero ahora deberá atravesar el desierto camino al monte Sinaí.

Israel camino al monte Sinaí; Éxodo 16–18

Después de salir de Egipto, los israelitas comenzaron a enfrentar las dificultades del desierto. Ante la falta de alimento, el pueblo murmuró contra Moisés y Aarón. Dios respondió proporcionando maná cada mañana y codornices, enseñándoles también a recoger únicamente lo necesario para cada día y a respetar el día de reposo.

En Refidim surgió una nueva crisis cuando no encontraron agua. El pueblo volvió a reclamar contra Moisés, y Dios le indicó que golpeara la roca en Horeb con su vara. De ella salió agua para que los israelitas pudieran beber.

Éxodo 17 también relata el enfrentamiento de Israel con Amalec. Mientras Josué dirigía la batalla, Moisés permanecía con la vara de Dios en sus manos. Cuando sus brazos se cansaron, Aarón y Hur lo ayudaron a mantenerlos levantados hasta que Israel obtuvo la victoria.

Más adelante, Jetro, suegro de Moisés, observó que este atendía personalmente las disputas del pueblo y le aconsejó establecer responsables que pudieran ayudarlo a juzgar los asuntos menores. Moisés siguió su consejo y distribuyó parte de aquella responsabilidad.

Estos capítulos muestran cómo Israel comenzó a organizarse y a depender de la provisión de Dios durante el camino. Al terminar esta etapa, el pueblo estaba preparado para llegar al monte Sinaí, donde se establecería formalmente el pacto.

El pacto y los Diez Mandamientos; Éxodo 19–24

Tres meses después de salir de Egipto, los israelitas llegaron al monte Sinaí. Allí Dios recordó lo que había hecho al librarlos de los egipcios y declaró que, si obedecían su voz y guardaban su pacto, serían su especial tesoro entre todos los pueblos, un reino de sacerdotes y gente santa.

Antes de acercarse al monte, el pueblo tuvo que prepararse. La presencia de Dios se manifestó con truenos, relámpagos, una espesa nube y sonido de bocina, mientras el monte Sinaí humeaba. En este escenario comienza una de las secciones fundamentales del libro.

Éxodo 20 presenta los Diez Mandamientos, seguidos por diversas leyes que regulaban aspectos religiosos, sociales y civiles de la vida de Israel. Estas instrucciones formaban parte del pacto establecido entre Dios y el pueblo después de su liberación de Egipto.

Para estudiar cada mandamiento por separado y su significado, consulta los 10 mandamientos de la Biblia.

En Éxodo 24, el pacto fue ratificado. Moisés leyó el libro del pacto delante del pueblo, que afirmó su compromiso de obedecer las palabras de Jehová. Después, Moisés subió nuevamente al monte, donde permaneció cuarenta días y cuarenta noches. A partir de este momento, el relato dirige su atención hacia las instrucciones relacionadas con el tabernáculo y la presencia de Dios en medio de Israel.

El tabernáculo y la presencia de Dios; Éxodo 25–31

Después de establecer el pacto, Dios dio a Moisés instrucciones para construir el tabernáculo, un santuario destinado a acompañar a Israel durante su recorrido. Para su construcción, el pueblo debía aportar voluntariamente materiales como oro, plata, bronce, telas y madera.

Entre los elementos descritos se encontraba el arca del pacto, además de la mesa para el pan de la proposición, el candelero, los altares y otros utensilios relacionados con el servicio del santuario. El texto también establece la distribución de las distintas partes del tabernáculo.

Éxodo 28–29 dirige la atención hacia Aarón y sus hijos, escogidos para ejercer el sacerdocio. Se describen sus vestiduras y su consagración, mostrando que el servicio sacerdotal debía realizarse conforme a las instrucciones dadas por Dios.

Los capítulos siguientes completan las indicaciones sobre el santuario y sus servicios. Dios también designó a Bezaleel y Aholiab para participar en la elaboración de las diferentes obras requeridas.

Sin embargo, mientras Moisés permanecía en el monte recibiendo estas instrucciones, abajo se produciría una grave ruptura del pacto: el pueblo construiría un becerro de oro.

El becerro de oro y la renovación del pacto; Éxodo 32–34

Mientras Moisés permanecía en el monte Sinaí, el pueblo pidió a Aarón que les hiciera dioses que fueran delante de ellos. Aarón reunió los objetos de oro que le entregaron y fabricó un becerro de oro, ante el cual los israelitas ofrecieron sacrificios y celebraron.

Dios comunicó a Moisés lo que estaba sucediendo. Al descender del monte y ver el becerro y las celebraciones, Moisés arrojó las tablas que llevaba en sus manos y las quebró al pie del monte. Después destruyó el becerro y confrontó a Aarón por lo ocurrido.

A pesar de la gravedad del pecado de Israel, Moisés intercedió por el pueblo. Los capítulos siguientes muestran su petición de que Dios continuara acompañándolos y presentan una nueva manifestación de la presencia y el carácter de Jehová.

En Éxodo 34, Moisés preparó dos nuevas tablas de piedra y subió nuevamente al monte Sinaí. Allí el pacto fue renovado y las palabras de los mandamientos fueron escritas otra vez. Moisés permaneció cuarenta días y cuarenta noches delante de Jehová.

Cuando descendió, la piel de su rostro resplandecía después de haber hablado con Dios. Superada esta crisis, el relato vuelve a las instrucciones recibidas anteriormente: Israel debía construir el tabernáculo conforme a lo que Dios había ordenado.

La construcción del tabernáculo; Éxodo 35–40

Después de la renovación del pacto, Moisés reunió al pueblo y transmitió las instrucciones para construir el tabernáculo. Los israelitas comenzaron a entregar voluntariamente los materiales necesarios para la obra, hasta el punto de que Moisés tuvo que ordenar que dejaran de llevar más porque ya había suficiente.

Bezaleel, Aholiab y otros artesanos participaron en la construcción conforme a las instrucciones recibidas. Fueron elaborados el tabernáculo, el arca, la mesa, el candelero, los altares, las vestiduras sacerdotales y los demás elementos destinados al servicio.

Una vez terminada la obra, sus diferentes partes fueron llevadas ante Moisés. Después de comprobar que habían realizado el trabajo conforme a lo que Jehová había mandado, Moisés bendijo al pueblo.

En Éxodo 40, el tabernáculo fue levantado y preparado para su servicio. Entonces la nube cubrió el tabernáculo de reunión y la gloria de Jehová lo llenó. La presencia divina también determinaba el avance de Israel: cuando la nube se levantaba, el pueblo continuaba su camino; cuando permanecía sobre el tabernáculo, los israelitas permanecían en el campamento.

Así termina Éxodo. El libro que comenzó con Israel sometido a esclavitud en Egipto concluye con el pueblo libre, organizado alrededor del tabernáculo y con la presencia de Dios en medio de ellos.

Mapa del libro de Éxodo

Los 40 capítulos de Éxodo pueden organizarse en varias etapas que muestran el paso de Israel desde la esclavitud en Egipto hasta el establecimiento del tabernáculo en medio del pueblo.

Capítulos Etapa principal
Éxodo 1–4 Israel en Egipto y llamado de Moisés
Éxodo 5–11 Moisés ante Faraón y las plagas de Egipto
Éxodo 12–15 Pascua, salida de Egipto y cruce del Mar Rojo
Éxodo 16–18 Israel camino al monte Sinaí
Éxodo 19–24 Pacto y Diez Mandamientos
Éxodo 25–31 Instrucciones para el tabernáculo y el sacerdocio
Éxodo 32–34 Becerro de oro y renovación del pacto
Éxodo 35–40 Construcción del tabernáculo y manifestación de la gloria de Jehová

Personajes principales del libro de Éxodo

A lo largo de Éxodo aparecen varias figuras que participan en la liberación de Israel, su organización y el establecimiento del pacto. Estos son algunos de los personajes principales del libro:

Moisés

Moisés es la figura humana central de Éxodo. Dios lo llamó para regresar a Egipto, presentarse ante Faraón y conducir a los israelitas fuera de la esclavitud. Posteriormente actuó como mediador del pacto en el monte Sinaí y recibió las instrucciones relacionadas con la Ley y el tabernáculo. Conoce más sobre Moisés y por qué Dios lo eligió.

Aarón

Aarón, hermano de Moisés, lo acompañó ante Faraón y actuó como su portavoz durante parte de la misión en Egipto. Más adelante fue escogido junto con sus hijos para ejercer el sacerdocio. Éxodo también registra su participación en el episodio del becerro de oro.

Faraón

Faraón es el título con el que el relato identifica al gobernante de Egipto que se resistió a dejar salir a los israelitas. Su enfrentamiento con Moisés ocupa una parte fundamental de los primeros capítulos y sirve de contexto para las plagas y la posterior salida de Israel.

María

María, hermana de Moisés y Aarón, aparece desde los primeros capítulos vinculada a la preservación de Moisés cuando era niño. Después del cruce del Mar Rojo es identificada como profetisa y dirige a las mujeres en celebración por la liberación de Israel.

Jetro

Jetro, suegro de Moisés y sacerdote de Madián, aparece nuevamente después de la salida de Egipto. Al observar la carga que Moisés asumía al juzgar al pueblo, le aconsejó delegar responsabilidades en hombres capaces que atendieran los asuntos menores.

¿Cuál es el propósito del libro de Éxodo?

El libro de Éxodo muestra cómo Dios libera a Israel, establece un pacto con el pueblo y manifiesta su presencia en medio de ellos. Estos tres elementos —liberación, pacto y presencia— conectan las principales etapas de sus 40 capítulos.

La liberación de Egipto muestra el cumplimiento de las promesas hechas a los antepasados de Israel y el poder de Dios para sacar al pueblo de la esclavitud. Sin embargo, la salida de Egipto no constituye el final de la historia: Israel es conducido al monte Sinaí, donde recibe los mandamientos y entra en una relación de pacto con Dios.

La parte final del libro desarrolla otro elemento fundamental: Dios habitando en medio de su pueblo. Las instrucciones para el tabernáculo y su posterior construcción culminan cuando la gloria de Jehová llena el santuario en Éxodo 40.

De esta manera, Éxodo explica no solamente cómo Israel salió de Egipto, sino también cómo comenzó una nueva etapa de su historia como pueblo del pacto, llamado a vivir conforme a las instrucciones de Dios y bajo su presencia.

Preguntas frecuentes sobre Éxodo

¿Quién escribió el libro de Éxodo?

Moisés ha sido tradicionalmente reconocido como el autor de Éxodo y de los demás libros que forman el Pentateuco. El propio libro presenta a Moisés escribiendo palabras recibidas de Dios en determinados momentos, como ocurre en Éxodo 24:4, aunque no identifica explícitamente al autor de cada parte del libro.

¿Cuántos capítulos tiene el libro de Éxodo?

El libro de Éxodo tiene 40 capítulos. Su relato comienza con los israelitas viviendo bajo opresión en Egipto y termina con el tabernáculo levantado y la gloria de Jehová manifestándose en medio del pueblo.

¿Qué significa la palabra Éxodo?

El nombre Éxodo procede del griego éxodos y significa, de manera general, «salida» o «partida». El término hace referencia especialmente a la salida de los israelitas de Egipto, uno de los acontecimientos centrales narrados en el libro.

¿Cómo termina el libro de Éxodo?

Éxodo termina con la construcción y levantamiento del tabernáculo. Según Éxodo 40:34-38, la nube cubrió el tabernáculo y la gloria de Jehová lo llenó. La nube también indicaba cuándo Israel debía permanecer acampado y cuándo debía continuar su recorrido.

Para continuar la historia

Éxodo termina con el tabernáculo levantado y la presencia de Dios en medio de Israel. Sin embargo, la historia del Pentateuco continúa. El libro de Levítico desarrolla las instrucciones relacionadas con los sacrificios, el sacerdocio, la pureza y la santidad que debían regir la vida del pueblo alrededor del santuario.




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